El renacer de un gigante: IBM demuestra que "el que tuvo, retuvo" en la era de la IA**
** IBM acaba de presentar unos resultados financieros que han dejado al mercado con la boca abierta. El veterano de la tecnología, lejos de quedarse atrás, está liderando la revolución de la Inteligencia Artificial. Con un aumento espectacular en sus beneficios y una cartera de proyectos de IA valorada en miles de millones, el "Gigante Azul" confirma que sigue siendo un peso pesado en la carrera hacia el futuro.
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¿Qué ha pasado?
IBM (conocida mundialmente como el "Gigante Azul") acaba de entregar las notas de su cuarto trimestre y, para ser sinceros, se ha llevado una matrícula de honor. La compañía reportó 19.700 millones de dólares en ingresos, un salto del 12% respecto al año anterior. Pero lo que realmente ha hecho saltar las alarmas (para bien) ha sido su beneficio neto: se disparó hasta los 5.600 millones de dólares, casi duplicando los 2.920 millones que registró en el mismo periodo del año pasado.
Mientras muchas empresas tecnológicas "de toda la vida" sudan la gota gorda para seguirle el ritmo a las nuevas promesas de Silicon Valley, el CEO de IBM, Arvind Krishna, reveló que su cartera de negocios en IA generativa (es decir, los contratos y pedidos ya firmados) ha alcanzado la impresionante cifra de 12.500 millones de dólares.
Pero no todo fue IA. El ala de "Infraestructura" de IBM —esos ordenadores centrales o mainframes que parecen sacados de una película de ciencia ficción y que son el motor oculto de muchos bancos en España y Latinoamérica— vio crecer sus ventas un 21%. En concreto, sus sistemas Z crecieron un 67%. Queda claro que, aunque vivamos en la nube, el hardware potente sigue siendo el pilar fundamental de la economía global.
El motor de IA bajo el capó
Para entender por qué IBM está ganando, hay que mirar su software. Los ingresos en esta área subieron un 14% hasta los 9.000 millones de dólares, impulsados por la automatización y su división "Red Hat". Es importante recordar que IBM ya no es esa empresa que vendía ordenadores portátiles (vendieron ese negocio hace años); ahora es más bien el "arquitecto digital" que diseña los sistemas para los gobiernos y los bancos más grandes del mundo.
Arvind Krishna resumió el año con total confianza:
"Esto cierra un 2025 sólido para IBM, donde superamos las expectativas de ingresos, beneficios y flujo de caja libre".
Además, lanzó un dardo hacia el futuro: IBM está en camino de entregar su primer ordenador cuántico a gran escala para 2029. Si la IA es la fiebre del oro actual, la computación cuántica es como descubrir un planeta entero hecho de oro.
Puntos clave (Quick Take)
- La IA pasa por caja: El negocio de IA de IBM ya supera los 12.500 millones de dólares. Ya no es solo teoría, es negocio real.
- Explosión de beneficios: El beneficio neto alcanzó los 5,88 dólares por acción, un salto enorme frente a los 3,09 dólares de hace un año.
- Crecimiento constante: IBM espera que sus ingresos en 2026 crezcan más del 5%, superando las previsiones de los analistas de Wall Street (4,6%).
- El efectivo es el rey: La empresa prevé que su flujo de caja libre (el dinero que sobra tras pagar todas las facturas y reinvertir) aumente otros 1.000 millones de dólares este año.
¿Por qué es importante?
Durante años, se veía a IBM como un "dinosaurio": fiable, pero quizás un poco lento frente a la agilidad de Apple o Amazon. Estos números cambian esa narrativa por completo. Cuando a IBM le va bien, es una señal de que las grandes corporaciones finalmente están pasando de la fase de "curiosidad" por la IA a gastar dinero real en ella.
Además, el éxito de sus sistemas centrales demuestra que el esqueleto de las finanzas mundiales sigue dependiendo de su tecnología. Para los inversores, el anuncio de un dividendo de 1,68 dólares por acción (que se pagará el 10 de marzo) es la guinda del pastel: demuestra que IBM puede invertir en tecnología futurista como la cuántica y, al mismo tiempo, seguir cuidando el bolsillo de sus accionistas.
En resumen
IBM se ha quitado oficialmente la etiqueta de "vieja gloria". Ha logrado lo que muchos dudaban: transformar el ruido mediático de la IA en miles de millones de dólares de beneficios constantes y sonantes.