La apuesta de 1,1 billones de dólares de Silicon Valley: ¿Por qué OpenAI y Anthropic queman dinero como si fuera el efecto 2000?
Mientras los escépticos se preguntan si la IA será rentable algún día, los gigantes del sector redoblan su apuesta con valoraciones de vértigo. Analizamos por qué los inversores siguen inyectando miles de millones en esta carrera por el 'cerebro' digital.
Qué está pasando
Imagine entrar en un casino donde la apuesta mínima es de varios miles de millones de dólares y la casa aún no ha enseñado el premio gordo. Ese es el ambiente actual en Silicon Valley. A pesar de que cada vez más analistas se preguntan: "¿Cuándo empezaremos a ganar dinero con esto?", los dos titanes de la IA generativa, OpenAI y Anthropic, están pisando el acelerador a fondo.
OpenAI, el creador de ChatGPT, aspira a una valoración que podría alcanzar los 830.000 millones de dólares. Para que se haga una idea, eso es más que el valor combinado de gigantes como Inditex, Iberdrola y Santander multiplicados varias veces; es casi el PIB anual de un país como Turquía o los Países Bajos. Por su parte, Anthropic (los creadores de Claude) no se queda atrás, con una valoración que ronda los 350.000 millones de dólares.
Ya no hablamos de unos pocos millones para pagar servidores. Estas empresas están captando capital a una escala que sugiere que no solo están creando software, sino que intentan construir una nueva capa de la economía global, similar a lo que supuso la llegada de internet a finales de los 90.
El baño de realidad
Aquí está el dilema: construir IA es increíblemente caro. Se necesitan miles de chips H100 de Nvidia (que cuestan unos 30.000 dólares la pieza, unos 28.000 €) y suficiente electricidad para abastecer a una nación pequeña. Esto ha llevado a analistas de Wall Street y de plazas financieras como Madrid o Ciudad de México a preguntarse si estamos ante una nueva burbuja.
Como dijo recientemente un destacado analista tecnológico: "La cuestión no es si la tecnología es fascinante —que claramente lo es—, sino si el coste de procesar una sola consulta de IA será alguna vez lo suficientemente bajo como para que estas empresas sean rentables a largo plazo".
Sin embargo, los fondos de capital riesgo que firman estos cheques no están pensando en el próximo trimestre. Tienen pánico a quedarse fuera de lo que consideran la próxima Revolución Industrial.
Resumen rápido
- Cifras de vértigo: OpenAI busca una valoración de 830.000 millones de dólares, mientras Anthropic roza los 350.000 millones.
- Factor FOMO: Los inversores priorizan la cuota de mercado y la potencia de cálculo sobre la rentabilidad inmediata.
- Carrera armamentística: No se trata solo de chatbots; se trata de quién será el dueño de los modelos fundacionales sobre los que se construirá el resto de las empresas del mundo.
- Ritmo de gasto: El coste de entrenar estos modelos crece exponencialmente, lo que obliga a rondas de financiación masivas y constantes.
Por qué es importante
¿Por qué debería importarle que un grupo de multimillonarios intercambie fichas digitales? Porque estas valoraciones dictan el futuro de su empleo y de sus dispositivos. Si OpenAI y Anthropic triunfan, la IA será tan omnipresente como la electricidad: estará integrada en cada hoja de Excel, en cada correo electrónico y en cada consulta médica.
Si fracasan, o si la "burbuja de la IA" estalla, podría provocar una corrección masiva en el sector tecnológico que afectaría a los mercados globales, desde el S&P 500 hasta los fondos de pensiones y las carteras de inversión en toda Iberoamérica. Estamos ante un pulso de alto voltaje entre el potencial tecnológico y la realidad económica.
Conclusión
OpenAI y Anthropic están apostando más de un billón de dólares a que ser los primeros en alcanzar la 'Inteligencia Artificial General' merece cualquier precio, incluso si el camino hacia los beneficios es hoy más borroso que un cristal empañado.